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| Entre El Parpadeo De Un Ojo Y El Siguiente Hadas, Ovnis Y Problemas Del Conocimiento (continuación) | |||
| Debate
Primero, la naturaleza del “cuerpo sutil”, un estado híbrido entre materia y espíritu, es más dificultoso para nosotros de aprehender en términos de la vida cotidiana. Ello engendra interrogantes fundamentales: ¿Qué es un objeto concreto? ¿Es un objeto menos físico porque es invisible? ¿ Son nuestras capacidades sensoriales e instrumentos de medida el único criterio de fisicalidad?. Aparentemente no, desde que las partículas subatómicas puden existir más allá del rango de nuestros equipos más sensibles. El punto aquí es que la noción que nosotros mantenemos por ser axiomática, es cuestionada en las experiencias con hadas y OVNIs, teniendo una naturaleza última parcialmente etérea y abstracta, y capaz de metamorfosis voluntaria. Hadas y OVNIs -y sus ocupantes-no son “cosas” en ningún sentido absoluto. Antes bien, ellos son fenómenos de múltiple presencia que siempre compondrá el ojo monocular de la ciencia materialista, la cual sólo pude ver los más conspicuos aspectos físicos. Como no estamos entrenados para ver “no cosas” no vemos certeramente o no vemos nada por completo. A causa de que las hadas y los OVNIs existen como si estuvieran en el borde entre los hechos y la ficción, es muy poco probable que puedan ser fácilmente percibidos en su totalidad. El tema del desconocimiento humano es nuevamente sugerido por el motivo de las luces, quizás la más notada característica de hadas y encuentros con OVNIs y un detalle constante de experiencias místicas y religiosas. La luz es sugerente de revelación directa y de profecía o precognición. Se cuenta lo que algunos llaman la experiencia de “Ahá!” o “Eureka”, que es, un hecho de iluminación. Los griegos se referían a esta conversión cognitiva y espiritual como “metanoia”(25) Expresiones del vocabulario cotidiano puntualizan la asumida conexión entre luz y conciencia: decimos “él está iluminado; ella ve la luz”. La expresión “Ver” (en cuanto a luz) connota entendimiento. La idea de iluminación divina puede ser encontrada en la obra de Platón, donde jugó un rol mayor en los primeros tiempos de su larga historia. Platón, como muchos artistas contemporáneos, profetas, místicos y pensadores, hablaron de súbitos destellos de entendimiento como un torrente de luz. En la tradición cristiana, la teoría de la iluminación recibió su tratamiento más desarrollado en la obra de San Agustín de Hipona. Como Platón, Agustín pensó el entendimiento como análogo al ver. La visión intelectual o entendimiento es contingente a la iluminación, tal como lo es la visión física, pero aquí la luz es la inteligible luz de la mente de Dios que dota a una mente humana con entendimiento. La comprensión resulta de la inherente cooperación de la mente humana con la divina(26). La luz que nosotros fácilmente enlazamos a nuestra iluminación puede estar basada en muchas de estas figuras del discurso o de las discusiones filosóficas. Es cierto que nuestra glándula pineal, el órgano del cerebro que muchos llaman “sede de la conciencia” está compuesta de la misma sensibilidad a la luz y posiblemente de material bioluminiscente como la retina del ojo. Puede ser entonces el caso, por ende, que durante momentos de penetración creativa, un destello ocurra literalmente en el cerebro(27) Esta “bioluminiscencia” puede ser la base experiencial de las figuras más arriba mencionadas de los discursos y discusiones filosóficas. Mi punto aquí es que los motivos de luz, cuerpos sutiles, nubes y brumas en los sucesos de hadas y OVNIs, pueden ser enlazados al tema de la cualidad del conocimiento y conciencia humanos. Y por lo tanto, eso es lo que entre los esquimales de Norteamérica (Inuit) llaman el “Angokok”, un espíritu dador de iluminación que visita al chaman de la tribu durante los ritos de iniciación. El “Angokok” asume la forma de una misteriosa luz que siente el cuerpo del chamán y lo habilita para ver adecuadamente en la oscuridad. Siendo poseído por el “Angokok” el chamán puede otorgar las visiones proféticas de eventos futuros y conocimientos de los secretos de los corazones de los demás(28) Betty, una devota cristiana renacida, usa el vocablo “luz” como una descripción de la presencia de Dios junto a ella, sugiriendo lo que los miembros de las iglesias metafísicas conocen como “conciencia crística”. Las hadas siempre han desaparecido y aparecido. Este proceso es un aspecto invariable de la tradición sobre hadas. Cuando los trabajadores de campo encuentran trazos de creencia en hadas, las consideran meras supervivencias culturales de edades previas, las fragmentarias posesiones en peligro de extinción, de la última generación. Estos trazos son saludados como “las últimas hojas de la tradición” un término que implica su inminente defunción. Sin embargo, la tradición prosigue adelante, aún a pesar de ajustes en características superficiales. Si esto es cierto, entonces, ¿por qué no encontramos más gente que ha confrontado hadas o escuchado y leído sobre ellas más frecuentemente en los medios de comunicación? Es un error presumir que porque ideas y creencias no son instantáneamente familiares al público en general o citada en titulares impresos, no son tradicionales. La tradición es más elástica. Una tradición viviente puede que nunca se transforme en popular o esté en conocimiento de la elite social, quizás simplemente porque no es explotable financieramente o de suficiente interés para ser retrabajada por la alta cultura. Este es el caso particular del folklore anómalo en la alfabetizada, sociedad posmoderna(30) Katharine Briggs notó que “En cuanto a Irlanda y las Tierras Altas de Escocia ellos no pretenden pensar que (las hadas) se han ido, aún cuando poca gente ahora cree en ellas”(31) La creencia en hadas no está muerta pero es diferente- Las hadas recuerden, son fugitivas de avistamientos casuales, camaleones jugando fuerte a las escondidas. Hemos notado numerosas características del estudio de los OVNIs que tienen precedente en la tradición de las hadas. Este hecho no es sorprendente. Los seres humanos tradicionalmente retornan a lo tradicional. “La Tradición” no es entendida aquí en algún sentido anticuario limitado, sino más bien como un “presupuesto funcional de la vida social”(32) La gente en todas partes siempre tradicionaliza aspectos de sus experiencias significativas. La creencia en OVNIs y sus ocupantes es parte de la tradición de encuentros extraordinarios y apunta a un continuum de imaginación folk y realidad(33) La tradición desde esta perspectiva es la mención de un proceso activo y actualmente en curso que es universal. El movimiento de este proceso tradicional desde las hadas hasta los OVNIs no es una mirada atrás en el venerable pasado, sino más allá, a través del presente, hacia el futuro. Kathleen Raine ha notado que “Donde los ancestros veían el “Sidhe” montado en caballos con campanas plateadas en sus arneses, la Era de Acuario ve platos voladores”(34). Raine no está diciendo que la gente no continúe viendo hadas, sino que los ocupantes de los platos voladores son meramente hadas con otro nombre. Su planteo hace surgir importantes cuestiones sobre qué puede razonablemente ser visto y conocido dentro de un particular “mapa cultural” de realidad.
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