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Entre El Parpadeo De Un Ojo Y El Siguiente Hadas, Ovnis Y Problemas Del Conocimiento (continuación)
Debate

La Hadas, OVNIs y sus ocupantes poseen naturalezas cuasifísicas que desafían el conocimiento de sentido común. A causa de sus sutiles cuerpos maleables, las hadas son extraordinariamente proteicas. Pasan sin esfuerzo a traves de objetos materiales y se desmaterializan instantáneamente. De modo similar los OVNIs y sus ocupantes exponen una naturaleza aparentemente omnijetiva, separándose en dos o más OVNIs completos, idénticos al original; reuniéndose en un objeto solo y pasando a traves de objetos físicos sin aparentes efectos negativos. Como las hadas, los OVNIs y sus ocupantes se desmaterializan delante de nuestros ojos. Ambos son a menudo vistos con o en cercanías de nubes o nieblas, esfumándose en formaciones nubosas, con frecuencia descriptas como más pequeñas que la medida de la nave reportada. La comprensión del testigo de esas pantanosas características mentales es complicada además por abrumadores efectos visuales luminosos. ¿Qué explicación hay para estos asuntos?. Propongo que una lectura existencial de los motivos clave mencionados más arriba, revelarán el problema de la naturaleza subjetiva del conocimiento humano que roe en la mente postmoderna. Enunciado simplemente, la mente puede conocer directamente sólo su propio fenómeno interno y no el mundo tal como es en sí mismo. El conocimiento es lo que resulta cuando tratamos de ordenar el fluir perpetuo de experiencias a traves de patrones estables entre ellas. Esto es decir que el mundo “real” se manifiesta él mismo, sólo cuando nuestras construcciones, nuestros mapas de realidad, se quiebran. Pero como podemos describir e interpretar estos quiebres sólo en términos de los mismos principios usados para construir la estructura ahora desmoronada, nunca poseemos una imagen del mundo que podamos culpar por el derrumbe(24) La subjetividad de nuestro conocimiento complica el estudio del folklore anómalo, que es, por su materia ontológicamente incierta y subjetiva, ya sospechoso.

Primero, la naturaleza del  “cuerpo sutil”, un estado híbrido entre materia y espíritu, es más dificultoso para nosotros de aprehender en términos de la vida cotidiana. Ello engendra interrogantes fundamentales: ¿Qué es un objeto concreto? ¿Es un objeto menos físico porque es invisible? ¿ Son nuestras capacidades sensoriales e instrumentos de medida el único criterio de fisicalidad?. Aparentemente no, desde que las partículas subatómicas puden existir más allá del rango de nuestros equipos más sensibles. El punto aquí es que la noción que nosotros mantenemos por ser axiomática, es cuestionada en las experiencias con hadas y OVNIs, teniendo una naturaleza última parcialmente etérea y abstracta, y capaz de metamorfosis voluntaria. Hadas y OVNIs  -y sus ocupantes-no son “cosas” en ningún sentido absoluto. Antes bien, ellos son fenómenos de múltiple presencia que siempre compondrá el ojo monocular de la ciencia materialista, la cual sólo pude ver los más conspicuos aspectos físicos. Como no estamos entrenados para ver “no cosas” no vemos certeramente o no vemos nada por completo. A causa de que las hadas y los OVNIs existen como si estuvieran en el borde entre los hechos y la ficción, es muy poco probable que puedan ser fácilmente percibidos en su totalidad.

Este entendimiento incierto producido por la ontológicamente ambigua naturaleza del “cuerpo sutil” es sostenida por la presencia del motivo de las nubes y las nieblas. Las nubes que aparecen en el campo de los OVNIs y dentro de las cuales las hadas y ocupantes de OVNIs desaparecen, son sugestivas de nuestros “mapas culturales” de realidad. Imágines inherentes de lo que es posible en el mundo Nuestras observaciones del mundo no vienen simplemente de los datos sensoriales sino de una organización inherente, la cual compara, armoniza e interpreta la información. Cuanto más ambiguo es un evento con uno, o más características desconocidas o aparentemente misteriosas  muestra, más activo es el rol de esa estructura inherente. El mundo de la experiencia humana es construida por aquellos quienes la experimentan y por lo tanto nuestro conocimiento del mundo es nuestra interpretación. Nuestros lentes culturales colorean nuestras percepciones de acuerdo a los valores con los que generalmente acordamos.

El tema del desconocimiento humano es nuevamente sugerido por el motivo de las luces, quizás la más notada característica de hadas y encuentros con OVNIs y un detalle constante de experiencias místicas y religiosas. La luz es sugerente de revelación directa y de profecía o precognición. Se cuenta lo que algunos llaman la experiencia de “Ahá!” o “Eureka”, que es, un hecho de iluminación. Los griegos se referían a esta conversión cognitiva y espiritual como “metanoia”(25) Expresiones del vocabulario cotidiano puntualizan la asumida conexión entre luz y conciencia: decimos “él está iluminado; ella ve la luz”. La expresión “Ver” (en cuanto a luz) connota entendimiento. La idea de iluminación divina puede ser encontrada en la obra de Platón, donde jugó un rol mayor en los primeros tiempos de su larga historia. Platón, como muchos artistas contemporáneos, profetas, místicos y pensadores, hablaron de súbitos destellos de entendimiento como un torrente de luz. En la tradición cristiana, la teoría de la iluminación recibió su tratamiento más desarrollado en la obra de San Agustín de Hipona. Como Platón, Agustín pensó el entendimiento como análogo al ver. La visión intelectual o entendimiento es contingente a la iluminación, tal como lo es la visión física, pero aquí la luz es la inteligible luz de la mente de Dios que dota a una mente humana con entendimiento. La comprensión resulta de la inherente cooperación de la mente humana con la divina(26).

La luz que nosotros fácilmente enlazamos a nuestra iluminación puede estar basada en muchas de estas figuras del discurso o de las discusiones filosóficas. Es cierto que nuestra glándula pineal, el órgano del cerebro que muchos llaman “sede de la conciencia” está compuesta de la misma sensibilidad a la luz y posiblemente de material bioluminiscente como la retina del ojo. Puede ser entonces el caso, por ende, que durante momentos de penetración creativa, un destello ocurra literalmente en el cerebro(27) Esta “bioluminiscencia” puede ser la base experiencial de las figuras más arriba mencionadas de los discursos y discusiones filosóficas. Mi punto aquí es que los motivos de luz, cuerpos sutiles, nubes y brumas en los sucesos de hadas y OVNIs, pueden ser enlazados al tema de la cualidad del conocimiento y conciencia humanos.

Y por lo tanto, eso es lo que entre los esquimales de Norteamérica (Inuit) llaman el “Angokok”, un espíritu dador de iluminación que visita al chaman de la tribu durante los ritos de iniciación. El “Angokok” asume la forma de una misteriosa luz que siente el cuerpo del chamán y lo habilita para ver adecuadamente en la oscuridad. Siendo poseído por el “Angokok” el chamán puede otorgar las visiones proféticas de eventos futuros y conocimientos de los secretos de los corazones de los demás(28)
Durante la abducción OVNI de Betty Andreasson-Luca, Betty fue increpada por sus captores: “Vamos a medirte por luz... No has entendido la palabra que tienes. Has entendido mal algunos lugares...No estás completamente llena con luz” Betty protestó: “Yo creo, Estoy llena con luz. Yo creo... Creo que estoy llena con la luz”(29)

Betty, una devota cristiana renacida, usa el vocablo “luz” como una descripción de la presencia de Dios junto a ella, sugiriendo lo que los miembros de las iglesias metafísicas conocen como “conciencia crística”.

Las hadas siempre han desaparecido y aparecido. Este proceso es un aspecto invariable de la tradición sobre hadas. Cuando los trabajadores de campo encuentran trazos de creencia en hadas, las consideran meras supervivencias culturales de edades previas, las fragmentarias posesiones en peligro de extinción, de la última generación.  Estos trazos son saludados como “las últimas hojas de la tradición” un término que implica su inminente defunción. Sin embargo, la tradición prosigue adelante, aún a pesar de ajustes en características superficiales. Si esto es cierto, entonces, ¿por qué no encontramos más gente que ha confrontado hadas o escuchado y leído sobre ellas más frecuentemente en los medios de comunicación? Es un error presumir que porque ideas y creencias no son instantáneamente familiares al público en general o citada en titulares impresos,  no son tradicionales. La tradición es más elástica. Una tradición viviente puede que nunca se transforme en popular o esté en conocimiento de la elite social, quizás simplemente porque no es explotable financieramente  o de suficiente interés para ser retrabajada por la alta cultura. Este es el caso particular del folklore anómalo en la alfabetizada, sociedad posmoderna(30) Katharine Briggs notó que “En cuanto a Irlanda y las Tierras Altas de Escocia ellos no pretenden pensar que (las hadas) se han ido, aún cuando poca gente ahora cree en ellas”(31) La creencia en hadas no está muerta pero es diferente- Las hadas recuerden, son fugitivas de avistamientos casuales, camaleones jugando fuerte a las escondidas. Hemos notado numerosas características del estudio de los OVNIs que tienen precedente en la tradición de las hadas. Este hecho no es sorprendente. Los seres humanos tradicionalmente retornan a lo tradicional. “La Tradición” no es entendida aquí en algún sentido anticuario limitado, sino más bien como un “presupuesto funcional de la vida social”(32) La gente en todas partes siempre tradicionaliza aspectos de sus experiencias significativas. La creencia en OVNIs y sus ocupantes es parte de la tradición de encuentros extraordinarios y apunta a un continuum de imaginación folk y realidad(33) La tradición desde esta perspectiva es la mención de un proceso activo y actualmente en curso que es universal. El movimiento de este proceso tradicional desde las hadas hasta los OVNIs no es una mirada atrás en el venerable pasado, sino más allá, a través del presente, hacia el futuro. Kathleen Raine ha notado que “Donde los ancestros veían el “Sidhe” montado en caballos con campanas plateadas en sus arneses, la Era de Acuario ve platos voladores”(34).  Raine no está diciendo que la gente no continúe viendo hadas, sino que los ocupantes de los platos voladores son meramente hadas con otro nombre. Su planteo hace surgir importantes  cuestiones sobre qué puede razonablemente ser visto y conocido dentro de un particular “mapa cultural” de realidad.


(24) E. Van Grasersfeld, “An Introduction to Radical Constructivism” P. Wutzlawick, ed, The Inverted Reality (New York: Norton, 1984)
( 25) Lawrence Le Shan, Alternate Realities, The Search for the Full Human Being  (New York: M Evans, 1976) 32-3
(26) Para un extenso tratamiento del proceso de metanoia ver: Joseph Chilton Pearce, The Crack in the Cosmic Egg (1971, New York: Washington Square P, 1973) Ver además el capítulo de “conversión” en James, Varieties of Religious Experience
(27) Platón trata la relación entre visión física e intelectual en 507f de La República de Platón, traducida con notas y un ensayo interpretativo por Allan Bloom (New York: Basic, 1968) Para un tratamiento de las ideas de Agustín ver R. Allers “St. Augustine´s Doctrine on Illumination” Franciscan Studies 12 (1952): 27-46
(28)  Esta idea está expuesta en Michael Talbot, Mysticism and the New Physics (New York: Bantam New Age, 1981) 56
(29) Mircea Eliade, Shamanismo, Técnicas arcaicas del Extasis, trd. Willard R Reask (Princeton UP, 1964) 60-1
(30) Raymond E Fowler, The Andreasson Affair (1979, New York: Bantam Books 1980) 44. Fowler ha escrito dos libros más sobre el caso Andreasson: The Andreasson Affair, Phase 2 (Englewood Cliffs, N.J.: Prentice Hall, 1982) y The Watchers, The Secret Behind UFO Abduction (New York: Bantam Books, 1990)
(31) Guillian Bennett, Traditions of Belief, Women, Folklore and the Supernatural (New York: Viking Penguin Books, 1987) 75
(32) Katherine M. Briggs, The Vanishing People: Fairy Lore and Legends (New York: Pantheon Books, 1978) 8
(33) Dell Hhymes, “Folklore´s Nature and the Sun´s Myth” Journal of American Folklore 88 (1975): 353
(34) Peter M. Rojcewicz, “The Extraordinary Encounter Continuum Hypothesis and Its Implications for the Study of Belief Materials” Folklore Forum 19.2 (1986) 131-52

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